¿Qué Enseñamos?

 

Nuestra Constitución

Esta iglesia es una asamblea local de creyentes, organizada sobre los principios históricos bautistas, independiente de cualquier control organizativo y separada de la apostasía denominacional predominante en el espíritu de 2 Cor.6: 14-18. Nuestro modelo es la Iglesia del Nuevo Testamento, compuesta de testigos (Hechos 1:8), que enfatiza el pensamiento bíblico de “la comunión de los hermanos” (Hechos 2:42), sin un espíritu sectario, recordando que hay un cuerpo, el cuerpo de Cristo, del cual todos los creyentes son miembros (1 Cor.12:12-13).

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Nuestros Valóres Esenciales Nuestro “Sistema Operativo” en IBVN. Estos son nuestros valóres necesarios para poder hacer un trabajo cabal.

l. Las Sagradas Escrituras.

Creemos que las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento son la 
Palabra de Dios,inspirada plenaria y verbalmente, la regla final por medio de la cual Dios
se dirige a su pueblo en asuntos de fe y conducta, sin error en los manuscritos originales,
infalible e inspirada directamente por Dios, completa, a la cual. no se le puede agregar ni
quitar palabra o revelación alguna (2Tim.3: 16-17; 2 Pedro 1:21; Mateo 5:18; Juan 16:12-13;
Gál.l:8-9; 1 Pedro 1:25; Apoc.22:19).

2. El único Dios verdadero manifestado en la Trinidad.
Creemos en la existencia eterna de un Dios, el creador del cielo y de la tierra; que a pesar 
de sus diferentes atributos y su autorevelación en las tres personas: Padre, Hijo y Espíritu 
Santo, es UNO solo, una sola Deidad en que están unidas dichas personas. Cada una de las
personas de la Trinidad es Dios, teniendo 3 los mismos atributos de Dios, iguales en poder
y gloria y con responsabilidades distintas pero armoniosas en la gran obra de redención.
(Gén.l:l; Deut.4:35; 6:4; 32:39; 2 Cor.13:14; l Cor.8:4,6;  Mateo 3:16,17; 28:19,20;
Juan 1:1-3; 5:36-40; Rom.l:1-6; Efe.l:3-10; 4:3-6).

3. La Persona y Obra del Señor y Salvador, Jesucristo.
Creemos que el Señor Jesucristo, el eterno Hijo de Dios, fue concebido milagrosamente por
el Espíritu Santo en el vientre de la virgen María y nació de ella como su hijo primogénito,
siendo a la vez, en el ministerio de su persona,verdadero hombre y verdadero Dios. El vivió
una vida sin pecado y en Su muerte, se ofreció a sí mismo como sacrificio por los pecados
del mundo siendo así el autor y único mediador de la eterna salvación. El Padre lo resucitó
corporalmente al tercer día, y lo exaltó a  Su diestra donde actualmente intercede por Su 
Iglesia. Como nuestro Sumo Sacerdote, El Señor Jesucristo desempeña su ministerio de
Representante, Intercesor y Abogado. El va a volver un día y arrebatará a su iglesia. 
Luego se revelará al mundo (Apoc.l :7), establecerá Su reino y se sentará en el trono de 
David. Ese evento es inminente y será personal, antes de la gran tribulación y antes del 
milenio. (Isa.7:14; Mateo 1:18-25; 28:6; Juan 1:1; 14:3; Hechos 1:9,10; 15:16; Rom.8:34;
lTes.4:16; 2 Tes.2:6-8; Heb.9:24; 7:25; 1 Pedro 2:22; 3:18; 1 Juan 2:1,2).

4. La Persona y Obra de] Espíritu Santo.

Creemos que el Espíritu Santo es una Persona divina, que posee todos los atributos de la 
personalidad y la de deidad, quien convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio; 
creemos que es el Agente sobrenatural de la regeneración, y el que bautiza a todos los 
creyentes, uniéndolos al Cuerpo de Cristo, morando en ,ellos, y sellándolos para el día de 
la redención. El es uno con el Padre y con el Hijo y es de la misma naturaleza. Creemos que
hay una distinción entre el ministerio del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento y Su
ministerio en el Nuevo Testamento. Creemos que él es el divino Maestro, quien guía a los
creyentes a toda verdad y los santifica. Al ser bautizados en el Cuerpo de Cristo, él reparte
a cada creyente dones espirituales parar la edificación de la iglesia y para perfeccionar
a los santos en la obra 19,22,23; 5:12-19; Efe.2:1-3,12).

6. La Salvación.
Creemos que la salvación, o sea la vida eterna, es el don de Dios, provisto al hombre por
 gracia y no por hacer buenas obras; recibida por fe personal solamente en el Señor Jesucristo, quien derramó su sangre preciosa en el
Calvario para el perdón de nuestros pecados. Creemos que el pecador es hecho hijo de Dios al
arrepentirse de sus pecados y pedir personalmente a Dios la salvación. No hay salvación fuera
de la gracia de Dios yJa obra de Jesucristo en la cruz. (Efe.l:7; 2:8-10; Juan 1:12; 3:36,16-;
10:28,29; 1 Pedro 1:18-23; 2 Pedro 1:4; 3:9; 1 Cor.1:17; 2 Cor.7:9,10; 1 Juan 5:11,12;
Rom.2:4; 10:13; Lucas 13:3; Hechos 2:38; 4:12; 13:39; 16:31; 17:30; 1Tim.2:5,6; Heb.4:2).

7. La Seguridad Eterna del Creyente.
Creemos que todos los redimidos, una vez salvos, son guardados por el poder de Dios, y que
de esta manera están seguros en Cristo eternamente. Creemos que es el privilegio de los 
creyentes gozar de la certeza de su salvación, por el testimonio de la Palabra de Dios;
la que sin embargo prohibe el uso de la libertad cristiana como excusa para pecar. 
(Juan 5:24; 6:37-40; 10:27-30; Rom.8:38,39; 13: 13,14; 1 Cor.1:4-8; 1 Pedro 1:5; 2:15,16,
GáI.5:13; Tito 2:11-15; Efe.4:30; Heb.6:1-8; 13 Juan 5:11-13).

8. Las Dos Naturalezas del Creyente.
Creemos que todo hombre salvo tiene dos naturalezas, la antigua, o humana, y la nueva, 
o espiritual; además tiene a su alcance la victoria de la nueva sobre la antigua por el 
poder del Espíritu Santo que mora en él;y creemos que no es bíblica ninguna pretensión a la
erradicación (o sea el desarraigo) de la naturaleza antigua durante esta vida presente.
(Rom.6:13; 8:12,13; GáI.5:16-25; Efe.4:22-24; CoI.3:10; 1 Pedro 1:14-16; 1 Juan 3:5-9).

9. La Separación Personal.

Creemos que todo hombre salvo debe vivir de tal manera que no traiga reproche a su , Salvador
y Señor, y que por la ayuda del Espíritu Santo debe vivir en amor cristiano y piedad, mostrando las cualidades de honestidad,
integridad, perdón y amabilidad. No debemos amar al mundo, ni las cosas que están en el mundo, 
más bien debemos huir de los deseos y pensamientos pecaminosos, y evitar toda clase de maldad
que pueda destruir el testimonio-u ofender a otro hermano en Cristo. Creemos que Dios ordena
la santidad integra de nuestras vidas a través de desarrollar diariamente una vida espiritual,
dinámica, y esto nos lleva a la separación de todos los placeres, costumbres y compañerismos
mundanos pecaminosos. (FiI.4:8; Prov.5:33; 2 Tim.3: 1-5; Rom.12:1,2; 14:13,19-21; 
1 Juan 2:15-17; 2Juan 9-11; 1 Cor.6:18-20; 8:9-13; 10:23,33; 2 Cor.6:14 hasta 7:1;
Efe.4:32; 5:1,2,7-11,15-20; 1 Tes.4:7; 1 Pedro 5:5,6; GáI.5:22-25).

10. La Separación Eclesiástica. .
Creemos que Dios ordena la separación de toda clase de doctrina falsa practicada en diversas
organizaciones eclesiásticas. Esta separación se debe llevar a cabo con una actitud de 
devoción a Dios, humildad, compasión y aún con convicción, y así crear 
(ambiente apropiado para la salvación de los perdidos por medio del evangelio de Cristo.
Sin embargo, no participaremos ni colaboraremos en ninguna forma con denominaciones ni 
asociaciones de enseñanza o práctica no acordes con la sana doctrina de la Palabra de Dios,
incluyendo actividades evangelísticas. (Mateo 10:34 39; 18:15; Rom.16:17; 1 Cor.5:7-13; 
2 Cor.6:14; 11:4; GáI.1:8, 9; 18 2 Tim.6:3-6; 2 Tim.2:16-18; Tito 3:10; 2 Juan 9-11).

11. La Obra Misionera.
Creemos que es la obligación de los hombres salvos dar testimonio con su vida y palabra de 
las verdades de la Sagrada Escritura, y esforzarse en proclamar el Evangelio a toda la 
humanidad. (Marcos 16:15; Hech.l :8; 2 Cor.5:19,20).

12. El Ministerio y Los Dones Espirituales. .
Creemos que Dios confiere, como Soberano, dones espirituales a creyentes en el momento de su
conversión, y que los de evangelista, pastor y maestro son suficiente: para el 
perfeccioamiento de los santos de nuestra época; creemos que el hablar en lenguas, el obrar
milagros, el don de profecía, el don de interpretación de lenguas y el don de sanidades,
como señal, gradualmente fueron retirados de la Iglesia al completarse las Escrituras de
Nuevo Testamento y establecerse su autoridad. Pero sí creemos que Dios oye y contesta, 
según su propia voluntad, la oración de fe para la sanidad de los enfermos y afligidos, 
pero no como resultado de un don espiritual. (1 Cor.12:4-13,28-31; Efe.4:7-12; 2 Cor.12:8-12;
Rom.12:3-8; Jn.15:17; 1 Jn.5:14,15 Hebreos 2:3-4).

13. La Iglesia.

Creemos que la Iglesia que se fundó en el Día de Pentecostés tiene que ser considerada en dos
aspectos: la Iglesia que es el Cuerpo y la Novia de Jesucristo y la iglesia local. 
La Iglesia que es el Cuerpo de Jesucristo es un organismo espiritual, compuesto de todas
las personas renacidas en Cristo, sean creyentes judíos o gentiles no importa su asociación 
eclesiástica ni su posición presente en el cielo o en la tierra. La iglesia local es un cuerpo
de creyentes bautizados, asociado por un pacto de fe y comunión del evangelio, participando de 
las ordenanzas de Cristo y gobernado por los principios de la Palabra de Dios. Los oficiales
bíblicos de una iglesia local son los pastores (Las palabras "obispo" y  "anciano", utilizadas
en el Nuevo Testamento, se aplican a la misma persona y son intercambiables.) y los diáconos,
cuyas calificaciones y deberes son definidos en las epístolas a Timoteo y a Tito. Dios 
específicamente asignó el liderazgo y autoridad en iglesia local a varones. Creemos que el
establecimiento y la continuación de las iglesias locales están claramente ordenadas y 
definidas en las Escrituras del Nuevo Testamento. (Mateo 28:19,20; Ef.l:22,23; 5:25-27; 
1 Cor.12:12-14; 2 Cor.11:2; Hechos 1:5; 2:1-4,41,42; 10:44,45; 11:15,16; 14:27; 20:17,28-32;
1 Tim.2:1l-14; 3:1-13; Tito 1:5-11; Hebreos 12:23).

14. El DispensacionaIismo.
Creemos en el punto de vista dispensacional para la interpretación bíblica que separa la
Iglesia e Israel como entidades muy distintas en el plan de Dios. Sin embargo, rechazamos la
enseñanza dispensacional extrema, conocida como hiperdispensacionalismo, como por ejemplo la
que se opone al bautismo de agua y a la Santa Cena como medios de testimonio de parte de la
Iglesia en esta edad presente. (Mateo 28:19,20; Hch.2:41,42; 18:8; l9 Cor.ll:23-26).

15. El Bautismo.
Creemos en el bautismo del creyente por inmersión, no como una ordenanza de salvación, 
sino como un testimonio de su fe en el Señor Jesucristo, y de su deseo de seguirle en 
obediencia. (Mateo 29:19; Hch.8:36-38). 

16. La Personalidad de. Satanás.
Creemos que Satanás es una persona, autor del pecado y la causa de la caída del hombre;
que es abierta y declaradamente el enemigo de Dios y del hombre; y que será castigado 
eternamente en el Lago de Fuego. (Job 1:6,7; Isa.14:12-17; Mateo 4:2-11; 25:41; Apo.20:10).